Nací en San José
Nací en el distrito de San José el 1 de mayo de 1944. Mis padres fueron don Julián Puma Muñoz y doña Raymunda Mayta Roselló. Desde muy joven aprendí el trabajo del campo y el cuidado del ganado.
Hola, soy
Gracias por venir a recordarme. Esta es mi historia.
“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.”Juan 11:25
Así como se teje un aguayo, hilo por hilo, así fui tejiendo mis días entre el campo, el comercio y mi familia.
Nací en el distrito de San José el 1 de mayo de 1944. Mis padres fueron don Julián Puma Muñoz y doña Raymunda Mayta Roselló. Desde muy joven aprendí el trabajo del campo y el cuidado del ganado.
Muy joven, a los 18 años, tuve mi primer compromiso. De él nacieron mis dos primeros hijos, Efraín y Mauro.
Alrededor de los 25 años abracé el comercio y le dediqué casi veinte años de mi vida, hasta llegar a ser una próspera comerciante en nuestro distrito de Crucero.
A los 22 años encontré a mi media naranja, mi amado esposo don Julián Jacho Turpo. Nos casamos el 13 de diciembre de 1971 y, fruto de nuestro amor, dimos vida a once hijos más. Él me acompañó hasta mi último suspiro. Así cumplimos lo que juramos:
Amarnos y respetarnos; en la salud y en la enfermedad, en las alegrías y en las tristezas, en la riqueza y en la pobreza; hasta que la muerte nos separe.13 de diciembre de 1971
En 1987 volví a la actividad agropecuaria y fui comunera de la Comunidad Campesina de Crucero durante 25 años de mi vida, aproximadamente, donde trabajé con mucho empeño y sacrificio para el bienestar de mis amados hijos.
En los últimos años de mi vejez tuve la dicha de compartir momentos inolvidables junto a mi compañero de vida, mis amados hijos, mis adorados nietos y la ternura de mis bisnietos, quienes se convirtieron en una de las mayores bendiciones de mi vida. Cada visita, cada abrazo, cada palabra de cariño y cada sonrisa llenaron mis días de alegría y me hicieron sentir profundamente amada y acompañada. En ellos encontré la fortaleza, la compañía y el consuelo que necesitaba para afrontar esta última etapa de mi vida con serenidad y esperanza.
Y hoy vivo en el recuerdo de cada corazón de los que siempre me amaron y compartieron gratas experiencias de vida conmigo.
Partí de este mundo la madrugada del 30 de julio de 2025, rodeada del amor de mi esposo, mis hijos y toda mi familia. Gracias por cada día compartido.
Mi deseo de siempre es que Dios los cuide, los guarde y los bendiga en cada paso que den en su vida.
Los ama,
Al mirar el camino que les acabo de contar, veo los años que dediqué a mi familia, al comercio y a la tierra. Estas cifras reúnen una parte de esa vida.
Dos de mi primer compromiso y once con mi esposo Julián.
Desde el 13 de diciembre de 1971 hasta mi último suspiro.
Casi veinte años como próspera comerciante en Crucero.
Aproximadamente, en la Comunidad Campesina de Crucero, trabajando la tierra.
Detrás de estos años están las personas con quienes compartí mi vida.
Conoce a mi familia ↓
De mis padres recibí la vida, con mi esposo la compartí y en mis hijos, nietos y bisnietos la sigo viendo crecer.
Yo, Ruperta1944 – 2025Ellos son las raíces y las ramas de mi vida. Ahora que los conocen, los invito a acompañarlos con una oración.
Mi versículo favorito[Versículo por completar][Cita]
Mi deseo es que Dios cuide siempre a esta familia que tanto amo. Si quieres acompañarlos con una oración, enciende una estrella en mi cielo.
“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.”Mateo 5:4
Te invito a acompañar a mi familia para agradecer a Dios por mi vida y renovar juntos la esperanza.
[Causa o fondo por completar]
En lugar de flores, mi familia te invita a apoyar esta causa.
Además de una oración, puedes dejarles a los míos algo que solo tú puedes contar: un momento que vivimos, unas palabras que compartimos o un consejo que te di. Así, mi historia también seguirá en tus recuerdos.
Las palabras guardan lo que sentimos; las fotos, un instante de lo que vivimos. Antes de despedirnos, abramos juntos mi álbum.
Para cerrar este recorrido, les comparto los rostros, los encuentros y las sonrisas que quedaron en mis fotos. Mírenlas con calma: en cada una hay un pedacito de mi vida.
Hoy los invito a mirar conmigo este retrato de mi familia.
Gracias por acompañarme hasta aquí. Les dejo estas imágenes, el cariño de lo vivido y mi esperanza en Dios, hasta que llegue la mañana del reencuentro.